Impulsos del DJI: Hoy para la Iglesia del mañana

2 weeks ago | nac news | in the group nac.today (Español)

Los Apóstoles querían saber cómo desean los jóvenes cristianos nuevoapostólicos que sea su Iglesia. Obtuvieron la respuesta en el intercambio de opiniones y experiencias con moderación que tuvo lugar en el Día de la Juventud Internacional 2019

Las rondas de conversación sobre temas específicos de la juventud se desarrollaron en el Centro de Empoderamiento. En una ronda final, los participantes se reunieron con los Apóstoles para debatir los resultados.

Entusiasmo por Cristo

Los jóvenes definieron cómo se manifiesta concretamente el entusiasmo por Jesús: hablando sobre él, compartiendo su alegría, viviendo los valores cristianos y mostrando creatividad al servir a Jesús. Como factores que lo promueven mencionaron tener márgenes de acción claros que hagan posible la participación y que sean escuchados en la comunidad y tomados de igual a igual.

Respondieron el Apóstol de Distrito Michael Ehrich y el Apóstol David Heynes abordando la gran cantidad de posibilidades de colaboración que ofrece la Iglesia y alentando a los jóvenes a hacer propuestas para hacer posible una coparticipación concreta.

Asistencia espiritual en la época de la juventud

Los jóvenes opinaron que las visitas de asistencia espiritual son importantes, ya que ayudan a poner el foco en Dios y pueden promover la confianza entre los jóvenes y quienes los asisten. La asistencia espiritual puede considerarse exitosa cuando se realiza con confianza, autenticidad, respeto y valoración. Una pregunta efectuada a la Dirección de la Iglesia fue: ¿Cómo puede la Iglesia tener más en cuenta la individualidad de los creyentes en la asistencia espiritual?

Los Apóstoles Martin Schnaufer y Thomas Deubel dieron la respuesta: Para mejorar la calidad de la asistencia espiritual, se ofrecerán a partir de 2020 seminarios para no portadores de ministerio.

Colaboración en torno al Servicio Divino

Los participantes de las conversaciones debatieron sobre la pregunta de cómo los Servicios Divinos para la juventud podrían ser más atractivos y expresaron sugerencias: incorporar elementos diversos, que la prédica aborde la realidad y que la colaboración en el servir sea acorde a ese objetivo. Los creyentes deben poder participar activamente del Servicio Divino, incorporar sus vivencias y pensamientos. La liturgia debe conservarse, pero con más espacios libres para que la comunidad intervenga.

Los Apóstoles Jens Lindemann y Ralph Wittich respondieron: A la Dirección de la Iglesia, sin duda, le gusta experimentar. Ante todo en los Servicios Divinos para la juventud pueden probarse algunas cosas, como ser lecturas y relatos de vivencias. Pidieron por paciencia hasta que se introduzcan tales ampliaciones. Primero hay que averiguar cuáles son las necesidades de los creyentes y luego surgirá una combinación, así como en las posibilidades musicales. El objetivo es que todos sean tomados en cuenta.

Vida en la comunidad de 10 a 100

Los jóvenes reflexionaron cómo podría mejorarse la convivencia de las generaciones en la comunidad: Lo que podría ayudar es reunir más a menudo los diferentes grupos. Los jóvenes desean poder participar activamente en una Iglesia en la que sean contemplados. Desean que se les dé más responsabilidades a los hermanos y hermanas, pero que no sean dejados solos en sus tareas. Están a favor de que les sean transmitidos algunos proyectos limitados en el tiempo. Hicieron la siguiente sugerencia: Actualmente se le da demasiada poca cabida a los creyentes entre 33 y 59 en las comunidades. Los jóvenes muy activos, cuando entran en esa clase etaria, se sienten con un cierto vacío.

Lamentablemente la ronda final no dejó el tiempo suficiente como para hablar sobre estos deseos con los Apóstoles, pero en todo caso habrá que volver a dedicarse a ellos, prometió el moderador de la ronda final, el Anciano de Distrito e.d. Volker Lerch.

Coparticipación activa en la Iglesia

Para terminar, los Apóstoles dieron su opinión sobre la pregunta que quedó pendiente independientemente de los talleres sobre qué se hace y qué se puede hacer todavía para que los jóvenes quieran participar en darle forma a la Iglesia y lo puedan hacer. Entre ello está que los jóvenes necesitan proyectos. Las tareas deben estar limitadas en el tiempo, lo cual aumenta la disposición a participar. La participación también tiene que ver con la competencia de los que dirigen. Los portadores de ministerio deberían valerse más del diálogo y no decir simplemente cómo se tienen que hacer las cosas.

Una versión más extensa de este artículo fue publicada originalmente en la revista “spirit”, edición 05/2019.

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