Llenos del Evangelio

8 days ago | nac news | in the group nac.today (Español)

'Creer en él' es bueno e importante, pero el mensaje cristiano de la salvación puede entusiasmar y atrapar. Qué pasa entonces con los creyentes, sobre esto predicó el Apóstol Mayor en Angola.

Cuatro días, tres Servicios Divinos, un concierto. Al final de su viaje a Angola en enero de 2019, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider celebró un Servicio Divino junto a los hermanos y hermanas de Benguela en la costa del Atlántico. La base de la prédica del domingo 13 de enero de 2019 fue Colosenses 3:16: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales".

La palabra de Cristo es, en primer lugar, la prédica del Evangelio, manifestó el Director de la Iglesia. Esto incluye la encarnación de Jesús, su sacrificio, su resurrección y su promesa "Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo".

El alegre mensaje del Evangelio llena nuestra vida

"La palabra de Cristo debe vivir en nosotros. No se trata de que digamos: 'Sí, lo creo, estoy convencido, esta es la verdad'. ¡Nos debe entusiasmar!", expresó el Apóstol Mayor Schneider. Y produjo entusiasmo. "Estar entusiasmado por Dios significa: 'Dios vive en mí y yo estoy entusiasmado por Él!'". El saberlo se convierte en fuerza impulsora, energía y alegría.

Estamos decididos a seguir la doctrina de Jesús en su totalidad

Los mandamientos también forman parte de la doctrina de Jesús. No deben ser de ninguna manera una ley que viene de afuera en el sentido de: "¡Y pobre de ti si no lo haces!", dijo el Apóstol Mayor. "Si fuera así, seguiríamos el mandamiento de Cristo por puro miedo de ser castigados". Y si hubiera muchos cristianos más que entendiesen el mandamiento de Dios de esa manera, eso sería triste. "Los mandamientos de Cristo viven en nosotros y nosotros los seguimos por amor a Dios. Como amamos a Dios, seguimos su mandamiento y su voluntad".

Nuestra vocación en común nos ayuda a superar nuestras diferencias

"Lo más importante para nosotros es: Mi prójimo también ha sido llamado por Dios. Dios lo ama así como me ama a mí. Esto nos ayuda a superar las diferencias. Lo más importante no es cómo es el otro, sino que Dios lo ha llamado y lo ama". Y refiriéndose a la Absolución de los pecados en el Servicio Divino, el Apóstol Mayor indagó: "¡¿Cómo, después del Servicio Divino, puedo seguir culpando a mi hermano y haciéndole reproches, si Dios lo ha perdonado?! Tengo que decir que a veces se le falta un poco el respeto a Dios".

El Evangelio determina el contenido de nuestras conversaciones

"Las personas siempre quieren contar cuál es su opinión, qué hicieron y qué están haciendo. Y, por otra parte, esto es tan poco importante. Hablemos de lo que hizo Dios y de lo que Él hace. Sería hermoso si en nuestras conversaciones hablásemos más de las obras de Dios que de nuestras acciones, si se hablase más de los pensamientos de Dios que de nuestra opinión". Y aludiendo a la regla de oro, la máxima autoridad espiritual completó: "Dios espera de nosotros que nos consolemos y fortalezcamos unos a otros, que nos apoyemos entre nosotros con la palabra de Dios. Incluso dice que nos debemos enseñar y exhortar unos a otros, pero después de inmediato agrega: "¡en toda sabiduría!‘". Pues "a nadie de nosotros le gusta cuando viene otro y le quiere enseñar algo despectivamente. Haz al otro lo que esperas que él te haga. Así podemos enseñar con sabiduría".

Quisíéramos compartir la palabra de Dios con nuestros hijos y nuestros pares

"La riqueza de Dios es tan grande que la podemos compartir con otros sin volvernos más pobres. Cuando la palabra de DIos mora en abundancia entre nosotors, también la queremos compartir con las demás personas". Y el Apóstol Mayor hizo recordar Mateo 12:34: "Porque de la abundancia del corazón habla la boca". Esta indicación está dirigida directamente a las conversaciones de los creyentes en la comunidad, a las conversaciones con los niños. "Pensad: Lo que hay en el corazón, es nuestro tesoro". Pues "también tenemos la necesidad de compartir esta riqueza con nuestros pares haciéndoles saber que Dios adoptó la condición de hombre, murió por ellos y que vendrá nuevamente".

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