Catecismo

5 Mandamientos de Dios

Dios ha hado mandamientos al hombre, en los cuales da a conocer su voluntad para bien de la humanidad.

5.1 Vivir con fe conforme a los mandamientos de Dios Volver arriba

La fe en Dios repercute decisivamente en toda la vida del hombre. El creyente aspira a que sus pensamientos y sus obras sean acordes a la voluntad de Dios. Reconoce en Dios al Iniciador de un orden justo.

Para que los hombres se puedan mover en este orden, Dios como su Creador les dio mandamientos. Los mandamientos expresan la voluntad de Dios acerca de cómo debe ser la relación con Él. Además constituyen el fundamento para un buen trato mutuo entre los hombres.

Como el creyente reconoce a Dios como su Señor y es consciente de la omnisapiencia de Dios, confía en sus disposiciones, pregunta cuál es su voluntad y se esfuerza en subordinar su propia voluntad a la de Dios.

Ya en el tiempo del Antiguo Testamento había hombres y mujeres creyentes que permitían que la fe determinara sus obras; en Hebreos 11 se mencionan algunos ejemplos. Estos testigos de la fe también son ejemplos para los cristianos. Hebreos 12:1 exhorta a despojarnosdel pecado que nos asedia" y en la lucha contra el pecado transitar con paciencia el camino de la fe.

El ejemplo más grande es Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe. Él era uno con su Padre y siempre colocó su voluntad bajo la voluntad de Dios (Lc. 22:42). Su obediencia incondicional, el cumplimiento de todo lo indicado por su Padre, convoca al seguimiento y exige un modo de vida conforme a su ejemplo: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" (Jn. 15:10). Así Jesucristo es para todos los que lo siguen en obediencia en la fe, el Autor de eterna salvación (He. 5:8-9).

El reconocimiento de que la salvación se alcanza recibiendo los Sacramentos, forma parte de la fe de un cristiano. Aceptar estas acciones salvíficas de Dios y esperar el pronto retorno de Cristo hacenque, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tit. 2:12-14).

Vivir en este siglo piadosamente" significa que a partir de nuestra confianza infantil orientemos nuestros pensamientos y nuestras obras en la voluntad de Dios sin santidad fingida ni hipocresía. El fundamento de la confianza infantil en nuestro Padre celestial es su amor al ser humano. En obediencia en la fe, el hombre se subordina a la voluntad divina.

Alentar laobediencia a la fe" en el nombre de Jesús, es tarea del ministerio de Apóstol (Ro. 1:5; 16:25-26). Quien se halle en esta obediencia, orientará su vida conforme a la doctrina de Cristo (Ro. 6:17). Esto es vivir verdaderamente con fe conforme a los mandamientos de Dios. De esta manera se manifiesta el amor del hombre a Dios.

EXTRACTO Volver arriba

Los mandamientos expresan la voluntad de Dios acerca de cómo debe ser la relación con Él. Además constituyen el fundamento para un buen trato mutuo entre los hombres. (5.1)

En la fe el hombre reconoce a Dios como su Señor; confía en Él y aspira a que sus pensamientos y sus obras sean acordes a la voluntad de Dios. (5.1)

La obediencia incondicional de Jesús a su Padre convoca al seguimiento y exige un modo de vida conforme a su ejemplo. (5.1)

5.2 Los mandamientos de Dios, expresión de su amor Volver arriba

Dios es amor (1 Jn. 4:16) y sus mandamientos son expresión de su amor. El objetivo de los mandamientos es ayudar al hombre a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y en una armoniosa relación con los demás. Los mandamientos de Dios deben impulsar al hombre alamor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida" (1 Ti. 1:5).

Dios creó al hombre y lo bendijo. Lo ama desde el principio y aun después de haber caído el hombre en el pecado, le sigue brindando su amor y protección. Todo el obrar divino de salvación se fundamenta en su amor. Por amor eligió al pueblo de Israel (Dt. 7:7-8). Mediante los mandamientos, Dios anuncia su voluntad a este pueblo, por el cual deben ser bendecidos todos los pueblos, a fin de protegerlo y, como la máxima expresión de su amor por el mundo (Jn. 3:16), brinda en medio de este pueblo a su Hijo Jesucristo.

También Jesucristo hace alusión a la extraordinaria importancia que Dios le brinda al amor ya en la ley y en los anuncios proféticos en el antiguo pacto. A la pregunta por elgran mandamiento en la ley" (Mt. 22:36), Jesús responde con dos citas de la ley mosaica: “‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente´. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo´. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mt. 22:37-40).

Jesucristo es el final del antiguo pacto y el comienzo del nuevo. En el nuevo pacto, Dios hizo accesible al hombre la posibilidad de llegar a ser su hijo y recibir la esencia divina por excelencia, que es el amor: “... porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Ro. 5:5). Este amor inmanente a Dios ayuda a reconocer que en los mandamientos de Dios se manifiesta ese su amor. Esto lleva a cumplir los mandamientos no por temor al castigo, sino por amor al Padre celestial: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos" (1 Jn. 5:2-3; comparar con Jn. 14:15, 21 y 23).

5.2.1 El amor a Dios Volver arriba

El amor del hombre a Dios y a su prójimo se fundamenta en Dios. El amor es la esencia del Creador y por eso es eterno: el amor divino existe desde antes de todo lo creado y no acabará jamás. De Dios, por Dios y para Dios son todas las cosas (Ro. 11:36).

Por el amor que Dios le prodiga al hombre, se desarrolla en el creyente el deseo de retribuir ese amor (1 Jn. 4:19). Así como la fe es la respuesta del hombre a la revelación divina, así su amor a Dios es la respuesta al amor divino recibido.

Sirach 1:14 dice: “Amar a Dios es la más hermosa de las sabidurías". Quien ama a Dios, ansía lograr la comunión con Él, para lo cual contribuye particularmente que el amor de Dios haya sido derramado en los corazones de los renacidos por el Espíritu Santo (Ro. 5:5). Gustando dignamente la Santa Cena, el amor a Dios se fortalece, crece en el renacido y trasciende en él cada vez más.

Quien ama a Dios, sigue el amor (1 Co. 14:1). Amar a Dios es un mandamiento que comprende al hombre íntegramente y exige su total disposición: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (Mr. 12:30). Cumplirlo da contenido y sentido a la vida.

El amor a Dios debe caracterizar la naturaleza del hombre y determinar su conducta.

EXTRACTO Volver arriba

Los mandamientos de Dios son expresión de su amor. Su objetivo es ayudar al hombre a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y en una armoniosa relación con los demás. (5.2.)

El reconocimiento del amor de Dios en sus mandamientos lleva a cumplirlos no por temor al castigo, sino por amor a Él. (5.2)

5.2.2 El amor al prójimo: el amor a nuestros semejantes Volver arriba

Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Lv. 19:18). La ley mosaica consideraba comoprójimo", en primer término a los miembros del pueblo de Israel; en principio este mandamiento sólo tenía validez en este marco. Sin embargo, más adelante fue ampliado en cuanto a que debía proteger también a los extranjeros que vivían en la tierra de los israelitas (Lv. 19:33-34).

El Hijo de Dios fusionó el mandamiento de Levítico 19:18 y el de Deuteronomio 6:5 en un doble mandamiento del amor (Mt. 22:37-39).

El ejemplo del buen samaritano (Lc. 10:25-37) demuestra que Jesús derogó la delimitación del mandamiento del amor al prójimo que regía para Israel. Mostró que nuestro prójimo es el necesitado. Queda abierto si se trataba de un israelita o un gentil: “Un hombre descendía de Jerusalén ...". El prójimo es, por otro lado, el que ayuda; en la parábola, a un miembro de un pueblo despreciado por los israelitas, un samaritano. Se pone en evidencia que en el instante mismo en el que una persona ayuda a otra, los dos se transforman en prójimos el uno del otro. Por lo tanto, el prójimo pueden ser todas las personas con las que nos relacionamos.

Basándonos en este pensamiento se puede deducir que también debe ampliarse el ámbito de aplicación de los Diez Mandamientos (decálogo) y que por lo tanto, son válidos para todos los seres humanos.

La mayoría de los Diez Mandamientos se refieren al prójimo (Ex. 20:12-17): esto sería subrayado por el hecho de que el Hijo de Dios frente al joven rico, además de otros mandamientos del decálogo, mencionó el mandamiento del amor al prójimo (Mt. 19:18-19).

El Apóstol Pablo considera que las disposiciones que se refieren a nuestros semejantes, están unificadas en el mandamiento del amor al prójimo (Ro. 13:8-10). Este reconocimiento se basa en la palabra del Señor de que en el doble mandamiento del amor residetoda la ley y los profetas" (Mt. 22:37-40). Este enunciado también está en el Sermón del Monte, y precisamente en relación con laregla de oro": “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas" (Mt. 7:12).

Toda persona puede ser nuestro prójimo. Cuán consecuente es Jesús cuando se refiere a esto, también surge del Sermón del Monte, donde exhorta a amar incluso al enemigo.

El amor al prójimo induce a practicar la misericordia con todos cuando están necesitados de ella, incluso con los enemigos. En la práctica, el amor al prójimo se encuentra, por ejemplo, en la acción desinteresada en bien de otros, principalmente de aquellos que de alguna manera son discriminados.

Los seguidores de Cristo no sólo son convocados a practicar el amor al prójimo en asuntos materiales, sino asimismo a llamar la atención de los hombres hacia el Evangelio de Cristo. Esto es amorde hecho y en verdad" (1 Jn. 3:18). En relación con esto también está la intercesión por los difuntos.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt. 22:39): estas palabras de Jesús confieren al hombre el derecho de pensar en mismo; por otro lado, el Señor coloca límites claros al egoísmo y exhorta a tratar con amor a todos nuestros semejantes.

El amor al prójimo practicado en todas sus formas, merece un gran reconocimiento. Cuanto más se aplica, más necesidad se aliviará y tanto más armónica será la convivencia. La doctrina de Jesús muestra que el amor al prójimo llega a toda su plenitud a través del amor a Dios.

5.2.3 El amor al prójimo: el amor en la comunidad Volver arriba

El amor al prójimo se debe hacer evidente ante todo en la comunidad: “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación" (Ro. 15:2). Jesús enseña: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado [...]. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:34-35). Por lo tanto, el amor que los seguidores de Cristo se profesan entre ellos, es una señal que distingue a la comunidad del Señor.

El parámetro utilizado para medir su amor pasa por laregla de oro" de Mateo 7:12: Que cada uno ame al otro, así como Cristo a los suyos. Este amor se hizo ostensible en la primera comunidad cristiana cuando la multitud de creyentes eranun corazón y un alma" (Hch. 4:32). Igualmente las comunidades fueron exhortadas una y otra vez a que hubiera en ellas reconciliación, paz y amor.

1 Juan 4:7 y los versículos siguientes relacionan el mandamiento del amor recíproco con el mandamiento del amor a Dios. El Apóstol describe, en el envío de su Hijo y en el sacrificio de Cristo, la aparición del Dios lleno de amor para con los hombres, llegando a la siguiente conclusión: “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros". Continúa en forma consecuente la ilación de pensamientos: Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Deduce de ello que: “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano".

Por ende, el amor a Dios se manifiesta también en la amable dedicación hacia el hermano y la hermana en la comunidad, independientemente de su manera de ser o de su posición social. El Apóstol Santiago califica de incompatible con lafe en nuestro glorioso Señor Jesucristo" que se hagan diferencias dentro de la comunidad. Sea donde fuere que estuviesen dirigidos los prejuicios en la comunidad, estos violan el mandamiento del amor al prójimo. Santiago concluye de esto: “... pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado" (Stg. 2: 1-9).

Elamor recíproco" evita el ser irreconciliable, los prejuicios, el menosprecio de algún miembro de la comunidad. Si ya el mandamiento del amor al prójimo pide dedicarse a los semejantes y ayudarlos en situaciones de necesidad, esto debe ser demostrado ante todo en la comunidad: “Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (. 6:10).

Elamor recíproco" es una fuerza especial que hace mantenerse unidos en la comunidad y confiere calidez a la vida en la misma. Evita que los conflictos, que se producen en toda sociedad humana, se conviertan en disputas constantes. Capacita para aceptar al hermano y la hermana como son (Ro. 15:7). Aunque las ideas, las estructuras del pensamiento y la conducta de algún miembro de la comunidad sean incomprensibles para los demás, esto no debe llevar a menospreciarlo ni discriminarlo, sino a ser tolerantes con él.

Además, este amor permite ver el hecho de que el otro también es uno de los elegidos de Dios, lossantos y amados". A partir de este reconocimiento surge el deber de tratarse recíprocamente con entrañable misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia. Si hay algún motivo de queja, se procurará perdonar conforme a la palabra: “... de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros". El Apóstol Pablo aconseja: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto" (Col. 3:12-14).

Cada comunidad local puede ser vista bajo la imagen del cuerpo de Cristo; cada uno que pertenece a la comunidad es un miembro de este cuerpo. Así todos los miembros de la comunidad están unidos el uno con el otro y comprometidos el uno con el otro por la cabeza en común: “Dios ordenó el cuerpo [...] para [ ...] que los miembros todos se preocupen los unos por los otros". Cada uno sirve al bienestar del todo participando de la vida del otro; se sobreentiende que es compasivo con el dolor y se regocija por lo bueno que le sucede al otro. “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan". Todos deben ser conscientes de lo siguiente: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular" (1 Co. 12:26-27).

En la primera epístola a los Corintios, en el capítulo 13, el Apóstol Pablo indica a la comunidad el camino del amor, lo cual finaliza con las palabras: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". Si en la comunidad se vive el amor, las repercusiones serán más amplias de lo que pueden hacer todos los dones, aptitudes, reconocimientos y sabíduría.

EXTRACTO Volver arriba

La ley mosaica considera comoprójimo", en primer término a los miembros del pueblo de Israel. Jesús deroga esta la delimitación, como muestra la parábola del buen samaritano: toda persona puede ser el prójimo de otra persona. (5.2.2)

En el Sermón del Monte, Jesús exhorta a amar incluso al enemigo. (5.2.2)

El amor al prójimo coloca límites al egoísmo. Induce a ser misericordiosos con todos. Los seguidores de Cristo no sólo son convocados a practicar el amor al prójimo en asuntos materiales, sino asimismo a llamar la atención de los hombres hacia el Evangelio de Cristo. En relación con esto también está la intercesión por los difuntos. (5.2.2)

El amor al prójimo llega a toda su plenitud a través del amor a Dios. (5.2.2)

El parámetro utilizado para medir el amor de los seguidores de Cristo entre pasa por laregla de oro" (“Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos"): que cada uno ame al otro, así como Cristo a los suyos. Este amor evita el ser irreconciliable, los prejuicios y el menosprecio, ya que acepta al hermano y la hermana así como son. (5.2.3)

5.3 Los Diez Mandamientos Volver arriba

Los Diez Mandamientos conforman el núcleo de la ley mosaica, los cinco libros de Moisés (Torá). Expresan qué conducta le agrada a Dios y qué conducta le desagrada. Se pueden deducir de ellos indicaciones concretas sobre cómo debe manifestarse en la vida cotidiana el amor a Dios y al prójimo indicados por Jesucristo.

En los Diez Mandamientos, Dios se dirige a todos los hombres y lleva a cada uno a ser responsable personalmente de su conducta y su forma de vida.

5.3.1 El concepto “mandamiento" Volver arriba

La denominaciónDiez Mandamientos" o biendecálogo" se deriva de la formulación bíblica originaldiez palabras" (“deka logoi") de Éxodo 34:28 y Deuteronomio 10:4.

5.3.1.1 Su enumeración Volver arriba

La Biblia determina la cantidad de los mandamientos en diez, pero no los numera. Esto trajo aparejadas diferentes maneras de enumerarlos. La enumeración usual en la Iglesia Nueva Apostólica se remonta a una tradición que tiene su origen en el siglo IV d.C.

5.3.1.2 Los Diez Mandamientos en el Antiguo Testamento Volver arriba

Dentro de la ley mosaica se les asigna a los Diez Mandamientos una importancia destacada: sólo ellos son anunciados por Dios al pueblo de Israel de manera oíble en el monte de Sin (Dt. 5:22); sólo ellos son escritos en tablas de piedra (Ex. 34:28).

El anuncio de los Diez Mandamientos es parte del pacto que Dios concertó con Israel, renovando de esa manera el pacto que había hecho anteriormente con Abraham, Isaac y Jacob (Dt. 5:2-3). En Deuteronomio 4:13 dice: “Y él [Dios] os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra".

Cumplir los mandamientos resultaba obligatorio para los israelitas y era bendecido por Dios (Dt. 7:7-16). Ya los niños en el pueblo de Israel los aprendían de memoria (Dt. 6:6-9). Los Diez Mandamientos mantienen hasta el día de hoy su gran importancia para el judaísmo.

5.3.1.3 Los Diez Mandamientos en el Nuevo Testamento Volver arriba

En el Nuevo Testamento, los Diez Mandamientos son ratificados por el Hijo de Dios adquiriendo un sentido más profundo. En sus manifestaciones, Jesucristo se muestra como Señor de los mandamientos, y aun de toda la ley (Mt. 12:8). Lo expresado por Jesús al joven rico deja en claro que la vida eterna sólo puede ser alcanzada cuando la persona, además de dar cumplimiento a los mandamientos, sigue a Cristo (Mt. 19:16-22; Mr. 10:17-21).

Jesucristo da lugar a una nueva visión de la ley mosaica (ver 4.8) y por consiguiente también de los Diez Mandamientos. El Apóstol Pablo tradujo el sentido de la ley mosaica conforme a la interpretación del Antiguo Testamento, en la formulación: “Por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 3:20).

Ya por la violación de uno solo de estos mandamientos, el hombre se hace culpable de toda la ley (Stg. 2:10). Por lo tanto, todos violan la ley, todos los hombres son pecadores.

La ley hace posible reconocer el pecado. Únicamente el sacrificio de Cristo, el fundamento del nuevo pacto, puede borrar los pecados cometidos.

Los Diez Mandamientos también tienen validez en el nuevo pacto; son obligatorios para todos los hombres. La diferente interpretación de los Diez Mandamientos en el nuevo pacto se debe a que, conforme a las profecías de Jeremías 31:33-34, la ley de Dios no sólo está escrita en tablas de piedra, sino que es dada en la mente y escrita en el corazón. Cumpliendo el mandamiento del amor a Dios y al prójimo se cumple toda la ley (Ro. 13:8-10).

5.3.1.4 El texto Volver arriba

El texto utilizado actualmente para los Diez Mandamientos no es igual al texto que contiene la Biblia; se da preferencia a una forma simple que guarde el sentido y sea fácil de retener.

Texto hoy usual de los Diez Mandamientos Volver arriba

1º mandamiento

Yo soy el Señor, tu Dios. No tendrás dioses ajenos delante de .

2º mandamiento

No tomarás el nombre de tu Dios en vano, porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano.

3º mandamiento

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

4º mandamiento

Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y se alarguen tus días en la tierra.

5º mandamiento

No matarás.

6º mandamiento

No cometerás adulterio.

7º mandamiento

No hurtarás.

8º mandamiento

No hablarás falso testimonio contra tu prójimo.

9º mandamiento

No codiciarás la casa de tu prójimo.

10º mandamiento

No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, su criada, su buey, su asno o cosa alguna de tu prójimo.

Los Diez Mandamientos según Éxodo 20:2-17 Volver arriba

1º mandamiento

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de .

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;

porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

2º mandamiento

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

3º mandamiento

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, , ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día;

por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

4º mandamiento

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

5º mandamiento

No matarás.

6º mandamiento

No cometerás adulterio.

7º mandamiento

No hurtarás.

8º mandamiento

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

9º mandamiento

No codiciarás la casa de tu prójimo.

10º mandamiento

No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Los Diez Mandamientos según Deuteronomio 5:6-21 Volver arriba

1º mandamiento

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de .

No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás;porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

2º mandamiento

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano.

3º mandamiento

Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás , ni tu hijo, ni tu hija, ni